Tienes que tomar una decisión importante (cambiar de trabajo, terminar una relación, empezar ese proyecto que tanto te ilusiona) y, de repente, te quedas congelado/a. No porque no sepas qué hacer, si no porque te aterra que, si lo haces, salga mal.
Hemos normalizado tanto el miedo al error que preferimos la seguridad de una infelicidad conocida que el riesgo de una felicidad por construir.
Pero, ¿de dónde viene este miedo? No naciste con él
Nadie nace con miedo a caerse; de hecho, si lo tuviéramos, ninguno de nosotros habría aprendido a caminar. El miedo a equivocarse es aprendido.
- En casa: puede que crecieras en un entorno donde solo se premiaba el resultado, no el esfuerzo.
- En el colegio: donde el error se señalaba en rojo y se penalizaba, en lugar de usarse como herramienta de aprendizaje.
- En la sociedad: vivimos en la era de la «vida perfecta» en redes sociales, donde parece que nadie fracasa.
El error no es el enemigo, la evitación sí
Desde la psicología de las adicciones y la gestión emocional, sabemos algo fundamental: lo que intentas evitar, se hace más grande. Cuando evitas decidir por miedo a fallar, tu cerebro recibe una señal de alivio momentáneo. «Uf, menos mal, no me he equivocado». Pero ese alivio es una trampa. Se llama refuerzo negativo. Estás alimentando la creencia de que no eres capaz de gestionar un fallo, y eso genera una ansiedad crónica que te mantiene estancado/a.
Cambia la narrativa: usa el error como dato, no como veredicto
Equivocarse no significa que fracases. Significa que has obtenido un dato nuevo sobre cómo no se hacen las cosas. En Merakia trabajamos para que entiendas que:
- La perfección es una forma de defensa: Si soy perfecto/a, nadie puede juzgarme.
- El error es inevitable: Si estás vivo/a, te vas a equivocar. La pregunta no es cómo evitarlo, sino qué vas a hacer cuando ocurra.
Un pequeño paso
Si estás leyendo esto y sientes que tu vida lleva tiempo en pausa por este miedo, queremos que sepas que la solución no es «dejar de tener miedo», sino aprender a caminar con él. En Merakia te acompañamos a entender que no tienes que sentir que eres perfecto/a, si no libre.