Por qué nos vinculamos a lo que nos hace daño

La adicción es el vínculo perfecto

Seguramente has escuchado que la adicción es una enfermedad o un mal hábito. Pero, ¿y si te dijéramos que es un apego fallido?

Los seres humanos estamos diseñados para conectarnos con otros. Necesitamos sentirnos seguros, vistos y protegidos. Cuando ese vínculo con las personas nos falla (por trauma, por miedo o por soledad), nuestro cerebro busca un sustituto.

Las sustancias o la conducta adictiva se convierte en la pareja perfecta:

  • Nunca te abandona.
  • Siempre está disponible.
  • Te da un alivio instantáneo (aunque sea falso).

El problema es que es un vínculo tóxico que, para darte un minuto de paz, te pide a cambio tu libertad, tu salud y tus relaciones reales.

¿Te reconoces en estas situaciones comunes?

A veces no es una sustancia. A veces es la dependencia emocional. Aquí te dejamos tres escenarios que generan una ansiedad constante y que solemos normalizar:

  • El miedo al abandono: «Si digo lo que pienso o pongo un límite, me van a dejar». Esto te lleva a complacer a todo el mundo, olvidándote de ti mismo.
  • La relación como anestesia: Usar a tu pareja (o la búsqueda constante de una) para no sentir el vacío o el miedo que te da estar a solas contigo.
  • El aislamiento protector: «Como la gente me hace daño, prefiero no confiar en nadie». Te encierras en tu mundo y, en esa soledad, el hábito (el juego, el alcohol, las compras) se hace más fuerte.

Cómo pasar del alivio temporal a la recuperación real

Si sientes que eliges relaciones constantemente que se sienten como una montaña rusa, o que usas «algo» para evadirte de los demás, no te castigues. El primer paso es comprenderte. Te dejamos tres claves para empezar a sentir alivio hoy mismo:

  • Responsabilidad afectiva contigo mismo: Antes de intentar que alguien te quiera «bien», empieza por tratarte con la misma compasión que le darías a un amigo. Deja de hablarte con látigo. La forma en que te vinculas contigo marca el tono de cómo te vinculas con el mundo.
  • Aprender a decir «No» es un acto de amor: Poner un límite no es levantar un muro, es poner una puerta con llave para que solo pase quien te respete. Decir no a lo que te daña es decirte sí a ti.
  • Sustituir la vía de escape por la conexión: La sobriedad no es solo dejar de consumir; es aprender a conectar. Empieza por una sola persona segura. Un amigo, un familiar o un terapeuta. Alguien ante quien no tengas que usar máscara.

Recuperarse o sanar no significa aprender a vivir aislado y ser «autosuficiente». Recuperarse significa aprender a elegir vínculos sanos que no necesiten de factores externos.

En Merakia somos expertos en ayudarte a desenredar esos nudos. No solo tratamos el síntoma, sino la raíz: tu forma de conectar contigo y con los demás.

Este febrero, el mejor regalo de San Valentín que puedes hacerte es permitirte pedir ayuda y empezar a construir relaciones que no te asfixien, sino que te den aire.

Te ofrecemos una consulta orientativa GRATIS

¡Envía un WhatsApp y Natalia se pondrá en contacto contigo!

No estás sola, estamos aquí para ayudarte. Da el primer paso hacia la recuperación hoy mismo y obtén una consulta orientativa gratuita por teléfono. Esta es tu oportunidad para explicarle a Natalia tu situación actual y explorar cómo podemos ayudarte. Durante esta consulta, te escucharemos y te propondrán diferentes planes de tratamiento para tu proceso de recuperación.

¡Toma el control de tu vida y empieza el camino hacia el bienestar!